martes, 31 de mayo de 2011

Elegir el amor


The Encyclopedia Galactica, in its chapter on Love states that it is far too complicated to define. The Hitchhiker's Guide to the Galaxy has this to say on the subject of love: Avoid, if at all possible. Unfortunately, Arthur Dent has never read the Hitchhiker's Guide to the Galaxy.
Narrador en La película “the Hitchhiker's Guide to the Galaxy”
Desgraciadamente para nosotros al igual que para Arthur Dent no existe La Guia del Viajero Intergaláctico, ni algo muy parecido a una definición exacta del amor.
No es objetivo de este ensayo enzarzarse en la labor titánica de dar una definición exacta o al menos clara del amor, tampoco busca probar la existencia del mismo, en realidad el supremo paradigma de este ensayo será la existencia del amor a modo de ideal, asimismo se abordará el amor cristiano, quedando entendido que la existencia de Dios tampoco será un problema de debate.
Por el contrario encuentra su faena en demostrar que la manera de amar que se nos ha enseñado es por demás errónea, teniendo como punto de partida el sufrimiento “por el amor”, ¿Porqué sufrimos por el amor?, sufrimos por el amor a causa de que no lo conocemos en realidad, o vivimos una manera tergiversada de él, la idea dominante del amor en nuestra cultura, es la del cristianismo, no trato decir que el cristianismo ha tergiversado el amor, sino que las personas han malinterpretado el mensaje de amor del cristianismo. La sociedad nos presenta al amor de mil maneras, pero la más recurrente es la formada por los siguientes, a falta de nombres apropiados, clichés: El amor lastima. Tú no eliges el amor, éste llega hacia ti. Quien sacrifica a al amor es valiente.
Ahora vamos poco a poco, ya no estamos hablando del amor emocional, o el amor instintivo (Orage, 1966) sino del amor consciente que aborda en manera magistral Orage:
“El amor consciente rara vez se logra entre seres humanos; pero puede ser ilustrado en las relaciones del hombre con sus predilectos del reino animal o vegetal… El motivo del amor consciente, en su estado desarrollado, es el deseo de que el objeto Ilegue a alcanzar su propia perfección innata, sean cuales fueran las consecuencias para el amante mismo. “¿Que importo yo?, con tal de que ella alcance su perfecto desarrollo", dice el amante consciente. Y la paradoja de esta actitud es que un amor de esta índole siempre evoca en su objeto una actitud similar. El amor consciente engendra amor consciente.”

El amor consciente es muy parecido al amor platónico griego y también al ágape cristiano. Según Boulangger (2010) Platón explica que el amor es un espíritu mediador entre dioses y hombres, éste desea siempre lo bello, lo que demuestra que no es un dios ya que si lo fuera, poseería la belleza, y sabemos que solamente se desea lo que no se posee. Aunque el amor carece de la belleza no es feo ni malo sino que se encuentra en un punto intermedio. Milano (2008 citado por Boulangger, 2010) dice que “Eros, el amor… estando en medio de los unos y los otros, los dioses y los hombres los suma, los ayuda a llenar el vacío que los separa, de manera que el todo consigo mismo queda ligado”. El Eros platónico, por tanto viene a ser una fuerza unificadora de la realidad. El amor está orientado también a su fructificación como forma de preservar la virtud, por ende el amor está orientado a la inmortalidad por el afán de perpetuidad que tiene el hombre.
El amor platónico considera más elevado el amor entre iguales que entre desiguales pues en el amor entre hombre y mujer que va dirigido al cuerpo, éstos se procuran la inmortalidad a través de la procreación de los hijos. No así, los griegos pensaban que el amor de los hombres fecundos en el alma es más imperecedero, pues va orientado a generar belleza en la poesía y en las otras artes, ciencias y filosofía. Por tanto, el amor entre iguales, la homosexualidad, sin afán de desacreditar alguna una preferencia sexual, se antoja como la epítome de a la misoginia existente en la antigua Grecia, es un amor del amante hacia el alma del amado y orientado hacia la virtud, desligado a la cárcel del cuerpo.
No obstante los fines de este ensayo se remiten a este momento, no el de ver a la homosexualidad como la cumbre de valoración del alma respecto al cuerpo. Independientemente de la preferencia sexual de los individuos, el amor al que se busca ilustrar es el puramente intelectual y espiritual. Como el que se busca en las escalas del amor platónico del cual el Eros griego es sólo el primer escalón, en el cual presumiblemente se ha quedado varado la cultura de masas. Aprender a llegar a la última escala del amor Platónico, aclarando, independientemente de la preferencia sexual, es el principal objetivo. Se entiende entonces que se seguirá una serie de escalones siendo el primero amar un cuerpo específico, luego por admirar la belleza en los demás cuerpos y así se llega a amar la belleza del alma, y luego las normas, las ciencias hasta que contemple lo bello por naturaleza que vendría ser la Belleza en abstracto. El amor griego, por tanto viene a ser el motor de las almas para escalar hacia la Belleza monoeides, griego de una sola forma o especie, simple pura, que es el amor es conocer a fondo el uno, unión que se antoja como buena y da origen verdadero objeto del amor. Deducimos que todos los humanos estamos inclinados al amor. Para platón Belleza se corresponde con el Uno generador del conocimiento y de las ideas inherentes del mundo material, de manera que el fin del a la dimensión ontológica y metafísica del Eros que tiende a lo bueno, lo bello y a la unidad. Y según la respuesta de Sócrates a Diótima quién posee las cosas buenas llega a ser feliz, Milano (2008 citado por Boulangger, 2010).
Los términos griegos usados para hablar del amor son varios; Storge se vinculaba más al afecto familiar; philía era un concepto que se refería a una relación de mayor calidez, intimidad y afecto, pero limitado a los seres queridos más cercanos como los amigos, en tanto que eros se asociaba más al amor sexual o la pasión erótica. No obstante el significado central de ágape dentro del cristianismo fue el de amor divino.
El término de ágape, en toda su extensión y profundidad se encuentra en las cartas de Pablo y de Juan. Y de acuerdo al canon bíblico tenemos que suponer que la teoría del ágape es de responsabilidad enteramente paulina, en el Nuevo Testamento. En concreto algunas de las múltiples relaciones en las que se manifiesta el amor divino se consuman entre:
Dios/hombres/Cristo/discípulos/fieles/prójimo/necesitado/enemigo/quien se deje amar/quien no/etc.
De esta forma es que ágape se convierte en el término griego que hace referencia al amor que viene de Dios. El amor de Dios se dirige sobre todo al hombre. A su vez los hombres deben corresponder al amor que Dios les tiene. El amor procede en primera instancia de Dios porque Dios es amor y se impregna a todas sus criaturas. Pero de manera inversa, el amor adquiere una dirección contraria en tanto que para ser correspondientes. Sin embargo Nygren (citado por Silva) hace algunos comentarios interesantes. Insiste en que si el amor de Dios a los hombres es espontáneo e inmotivado, así también el amor de los hombres a Dios debe ser espontáneo e inmotivado sin embargo tanto el hombre como dios buscan algo el uno del otro ya sea salvación o adoración.
Ahora bien, la más acabada expresión del ágape en el Nuevo Testamento se encuentra en la primera carta de Pablo a los corintios, en específico en el apartado 13 conocido como el “Himno del amor”. En 1 Corintios 13, ágape es considerada como la más grande de las virtudes, por encima de la fe y la esperanza. “Ahora pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.”
En los escritos bíblicos ágape es vista como la suprema virtud cristiana; siglos más tarde se le considerará como la más grande de las virtudes teologales. Pablo menciona de manera general las características del amor: “El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. / No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo espera todo y lo soporta todo.” Según Silva.
Por otro lado la cultura popular nos da pocos ejemplos del amor conciente, no así del que ya se ha dicho, obligado, sin sentido y cuyo final previsible es el sufrimiento, el que como afirmaba Horkheimer surge debido al triunfo del principio de dominación en la historia. El punto cumbre de la cosificación del amor por la sociedad de consumo de masas, se encuentra en cuando a este lo vuelve medio para consumir los productos serializados y homogeneizados, ¿Dónde queda el aura del amor?, siendo producto de dos seres irrepetibles –si se dá el caso de la existencia de tales seres irrepetibles, en una sociedad mitologizada que conlleva a la parálisis del pensamiento y por ende seres homogeneos-. Convirtiéndose en los mejores ejemplos del “individuo unidimensionalizado” del que nos habla Marcuse.
Hasta ahora nada se ha dicho que no se haya dicho ya en algún otro lugar, habría que profundizar en las razones del error puede ser que la conjunción de estas dos corrientes en nuestra cultura sean las que han confundido con el pasar de los siglos a las personas que han vivido o han creído estar enamoradas. Ambas perspectivas del amor lo entienden como un vínculo que une, como donación y como entrega, a modo de llegar al ser dador de todo lo que se conoce. Sin embargo en cada caso se encuentran pequeñas distinciones que son bastante significativas. No obstante es trabajo ilustrar la parte del amor que no se puede ver, la parte en la que uno elige, como se elige a quien se voltea a ver por primera vez, como se elige si se irá a una primera cita o no. El amor poco tiene de espontaneo, siempre hay una decisión de por medio, esa puede ser una de las razones por las cuales se “sufre” tanto en el amor. El amor no es para cobardes, quien se atreve a llamar amor a alguien y no está dispuesto a salir de su zona de confort o a cambiar su pensamiento mágico no está siendo coherente con lo que dice y con lo que hace, ergo el amor es una entidad dialógica, no se puede encontrar dominación en esta puesto que es tarea de sujetos iguales. Fuera de esta existen patologías como el sadismo y el masoquismo, pero el amor verdadero “…es un acto de valentía nunca de temor; el amor es compromiso con los hombres, es causa de liberación” por ende de libertad. Y el diálogo no existe si no hay amor a los hombres, según Freire no es posible la pronunciación del mundo que es un acto de creación y recreación, el amor se pronuncia, se crea y recrea, el amor por tanto es.
A partir de conceptos griegos y cristianos puedo construir el amor del que Orage, al principio habla, el amor consiente. Amor que se logra teniendo un pleno conocimiento del mundo, de sí mismo y juntamente amor propio, ya que si uno no se ama a si mismo ¿Cómo puede amar alguien más?, no existe un vínculo y por lo tanto no es amor. A diferencia de la idea general, este no es un amor en el que “no se tuvo opción más que amar” sino en el que se tuvo la opción y la decisión de hacerlo. Este amor busca ser elegido, tras su elección sobrevienen los distintos escalones para llegar al fin del amor ideal, como el del reconocimiento del otro, cual Eros griego. Derivándose en el amor a la belleza del alma, empero parte de este debe ser espontáneo e inmotivado, algo que aunque suene contradictorio podría llamársele abnegación, no obstante quedará exento de algún abuso perpetrado por cualquiera de las dos partes pues como ya se ha dicho teniendo amor propio, los individuos saben que no deben dañar al otro puesto que es como dañarse a sí mismos, buscarán ser fecundos en el alma del otro, encontrarse y crear un vínculo más allá de la atracción sexual, a la ideología de ambos, a generar belleza, un amor que sea considerado arte, o como platón lo llamaría “la contemplación de lo bello por naturaleza que vendría ser la Belleza en abstracto”. Me parece interesante terminar este ensayo con las palabras de Orage:

Hijos e hijas, mientras no tengáis sabiduría y poder equivalentes a vuestro amor, avergonzaos de confesar que estáis enamorados. O, puesto que no podéis ocultarlo, amad con humildad y estudiad el modo de Ilegar a ser sabios y fuertes. Sea vuestro objeto haceros merecedores de estar enamorados.
Orage A. R en Del amor –con algunos aforismos- y otros ensayos.

Extrañamente el blogger no me deja poner mis fuentes de información...
En el siguiente post redundaré acerca de este ensayo y lo que creo me faltó amontonar ya que a mi parecer, no toqué ni la puenta del iceberg.

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